VeriFactu y factura electrónica: no son lo mismo
En 30 segundos: VeriFactu y la factura electrónica no son lo mismo, aunque suenen parecido y mucha gente las mezcle. VeriFactu es cómo tu programa le cuenta tus facturas a Hacienda: las sella para que no se puedan tocar. La factura electrónica es el formato en que le mandas la factura a tu cliente cuando ese cliente es una empresa u otro autónomo. Son dos normas distintas y pueden tocarte las dos. La buena noticia: si facturas con un programa que esté al día, se ocupa de las dos sin que tú tengas que pensar en ello.
¿VeriFactu y la factura electrónica son lo mismo?
No. Y es normal confundirlas, porque las dos van de facturas, las dos suenan a tecnología y las dos llegan más o menos a la vez. Pero responden a dos preguntas diferentes.
Piénsalo así. Cada factura que haces tiene dos destinatarios:
- Hacienda, que quiere saber que esa factura es de verdad y que no la has cambiado después. De eso va VeriFactu.
- Tu cliente, que tiene que recibir la factura para pagarte y para sus cuentas. De cómo se la entregas va la factura electrónica.
Una mira a Hacienda. La otra mira a tu cliente. Por eso pueden aplicarte las dos a la vez sin pisarse: están hablando de cosas distintas.
¿Qué es VeriFactu, en una frase?
VeriFactu es el sistema que obliga a que tu programa de facturación selle cada factura con una especie de huella digital, encadenada con la anterior, para que quede inalterable: una vez emitida, no se puede modificar ni borrar sin que se note.
Lo regula el Real Decreto 1007/2023. Es un requisito del software, no algo que instales tú aparte: lo cumple el programa con el que facturas. Y tiene fechas claras: es obligatorio para las sociedades el 1 de enero de 2027 y para los autónomos el 1 de julio de 2027. Hasta tu fecha es voluntario.
Si quieres el detalle de qué es, a quién le toca y desde cuándo, lo tienes contado paso a paso en qué es VeriFactu y a quién le toca.
¿Qué es la factura electrónica entre empresas?
Aquí entra la otra norma, la que se mezcla con la anterior.
Cuando hoy le mandas una factura a un cliente, se la sueles enviar en PDF (o en papel). Para una persona eso está perfecto: lo abre y lo lee. Pero un PDF, para un ordenador, es casi como una foto: hay que leerlo “a mano”. La factura electrónica es lo mismo —una factura— pero en un formato estructurado, un archivo que el programa del que la recibe entiende solo, sin teclear nada.
La idea de fondo es que, entre empresas y autónomos, las facturas viajen en ese formato y a través de plataformas que dejan constancia de cuándo se envió y cuándo se pagó. Esto sale de la Ley Crea y Crece (la ley de creación y crecimiento de empresas) y se desarrolla con el Real Decreto 238/2026.
Una cosa importante para no agobiarse: esta obligación es entre empresas y autónomos —lo que se llama B2B, de “business to business”—. A tus clientes particulares les sigues haciendo la factura de siempre. Eso no cambia.
Entonces, ¿en qué se diferencian de verdad?
La forma más fácil de no volver a confundirlas es quedarte con qué resuelve cada una:
- VeriFactu responde a: ¿cómo le demuestro a Hacienda que mis facturas son de verdad y no las he tocado? → tu programa las sella.
- Factura electrónica responde a: ¿en qué formato le entrego la factura a mi cliente empresa? → un archivo estructurado, no un PDF suelto.
Una es la relación con Hacienda. La otra es la relación con tu cliente. Por eso no eliges entre una y otra: según tu caso, te tocan las dos, y cada una por su lado.
¿Cuándo me toca cada una?
Con VeriFactu las fechas están puestas y no hay misterio: autónomos, 1 de julio de 2027; sociedades, 1 de enero de 2027. Antes de tu fecha es voluntario.
Con la factura electrónica B2B, hoy —julio de 2026— la respuesta honesta es: los plazos ya están escritos, pero el reloj aún no ha echado a andar. El reglamento marca un año para las empresas que facturan más de 8 millones y dos años para el resto —autónomos incluidos—, contados desde que arranque la plataforma pública de facturación de Hacienda, que sigue en tramitación. Con el calendario que fija el propio reglamento, la obligación no llegaría a los autónomos antes de 2028. No es algo que tengas que resolver hoy.
Dicho de otro modo: VeriFactu tiene fecha en el calendario; la factura electrónica obligatoria todavía está en la sala de espera. Conviene saber que existe, pero no hay que correr.
¿Y qué tengo que hacer yo, en la práctica?
Esta es la parte que tranquiliza. Ni VeriFactu ni la factura electrónica son cosas que tengas que montar tú a mano, factura por factura. Las dos las resuelve el programa con el que facturas, si está al día.
Tú haces la factura como siempre —pones el trabajo, el importe, el cliente— y el programa se encarga del resto por debajo: la sella para Hacienda (VeriFactu) y, cuando toque, la deja en el formato que tu cliente necesita (factura electrónica). Tú no ves el sello ni el formato; solo ves que la factura sale.
Por eso, lo único sensato que hay que hacer hoy es asegurarte de que, cuando llegue tu fecha, vas a estar facturando con una herramienta que cumpla las dos cosas. Si ya lo tienes, no tienes que hacer nada más. Si todavía facturas con Excel y te preguntas hasta cuándo te vale, lo aclaramos en si puedo seguir facturando con Excel.
Preguntas rápidas
¿VeriFactu y factura electrónica son lo mismo? No. VeriFactu es cómo tu programa le cuenta las facturas a Hacienda; la factura electrónica es el formato en que se la mandas a tu cliente empresa. Dos normas, dos cosas distintas.
¿Me pueden tocar las dos a la vez? Sí, y es lo normal en cuanto facturas a empresas. No se pisan: cada una va por su lado.
¿La factura electrónica es para mis clientes particulares? No. La obligación es entre empresas y autónomos. Al particular le haces su factura de siempre.
¿Cuándo es obligatoria la factura electrónica entre empresas? Los plazos ya están escritos (un año para las empresas muy grandes, dos para el resto, autónomos incluidos), pero cuentan desde que arranque la plataforma pública de Hacienda, aún en tramitación. Con ese calendario oficial, a los autónomos no les llegaría antes de 2028. Hoy no es algo urgente.
¿Tengo que hacer algo distinto para cumplir cada una? No a mano. Un programa de facturación al día se ocupa de las dos: tú haces la factura y él la sella y la deja en el formato que toque.
¿Quieres llegar a 2027 con las dos cosas resueltas sin tener que estudiártelas? Te lo hemos dejado masticado en la guía gratis VeriFactu para autónomos, explicado en 10 minutos.